Introducción

La trascendencia que tiene la conducta suicida en la sociedad actual y especialmente en la práctica clínica psiquiátrica está fuera de toda duda. Los números confirman al suicidio como la principal causa de muerte no natural en España, donde cada año mueren alrededor de unos 3500 personas (1). Conocemos por estudios mediante autopsia psicológica que más del 90% de estas muertes presentan patología psiquiátrica (2). Los planes de salud mental, como el Plan de Acción en Salud Mental para Europa de la OMS o el libro verde de Salud Mental de la Comisión Europea fijan la prevención del suicidio entre sus objetivos de forma constante.
 

La prevención de la conducta suicida ha sido objeto de numerosos programas y estudios. En la actualidad nos encontramos ante una oportunidad de usar los nuevos medios para poder llegar a más personas y poder desarrollar programas de prevención primaria, mediante información y sensibilización; prevención secundaria, en grupos de riesgo y, terciaria en la atención de los sujetos con intentos de suicidio.